Si Carmine no era quién decía que era, una doble personalidad,durante muchos años, habia sido ocultada a los ojos de Moriarty y Cordelia. ?Cómo podía ser esto si se conocían desde hacía más de 30 años?
Nunca tuvieron la más mínima sospecha de que perteneciese al Servicio Secreto Vaticano.
Sin embargo allí estaba. En el suelo, asesinado por un arma sofisticada y sin signos de haber planteado lucha alguna.
El hombre canoso de cierta edad que dirigía el grupo, se acercó a Moriarty y a Cordelia. Les tomó con la mano del hombro y haciendo un pequeño círculo les dijo prácticamente al oído: » Se lo que están pensando y no desesperen por ello. No conocían la doble vida de Carmine, y eso les desasosiega. Sin embargo tengo que decir a su favor que el servicio Secreto Vaticano, es condicionado por un juramento «ad sanguinis». Cuando digo esto lo digo de manera literal. Si alguno rompe la reserva de confidencialidad, hace peligrar no solo su vida sino la de su familia de sangre»
No nos llame crueles. Simplemente hacemos valer un principio superior. En esta vida la escala de prioridades es esencial. Y para nosotros la Cátedra de Pedro, es mucho más que el frontispicio de la cristiandad católica.
No hay duda de que el Papa es máxima autoridad con respecto a la universalidad del catolicismo. Pero desde los primeros Concilios, y es algo que no se prescribe en los libros de historia, siempre se han celebrado concilios paralelos destinados solamente a unos pocos elegidos. De ahí que deban mantener la Estricta Observancia. Ustedes ya conocen esa regla de la época del Císter. Pues ella es la que rige esas reuniones secretas y sus actividades.
En este caso y sabiendo de la estrecha amistad que tenían ustedes con nuestro hermano Carmine, les hemos hecho participes de esta desgracia. Y todo ello porque sabemos que en este cadáver está una de las claves de ese gran complot universal que ustedes están intentando desactivar y nosotros a su vez también.
Moriarty: ¿Y cómo podemos ayudar?
Hombre mayor: Examinen el cadáver. Usted Cordelia practiquele un análisis forense. Sabemos de lo que es usted capaz. Dentro de su cuerpo tiene que haber una sustancia indetectable para una medicina tradicional. Descúbranlo y podrán salvar la vida del Papa y a su vez a la Iglesia Católica.
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Desde España: José María Agüeros es abogado, trader y amante del arte.
En su faceta de escritor vocacional, cada lunes nos deleita con un nuevo capítulo de la apasionante trama de Essaouira, La Orden del Ibis Negro.